Relato: cartas a un café

¿Y qué hago yo si al levantarme en la mañana sólo pienso en ti?

Si no desprendieras ese aroma que invita a perderse en tu calidez…

Y si esa misma calidez no mojase mis labios como ávida por la necesidad…

Y de repente haces lúcida mi mañana y empiezo a pensar con claridad, y te veo, consumiéndote tras habérmelo dado todo y aumenta un poco mi ansiedad.

Ninguno es igual al anterior, y todos sois tan necesarios….¡y no sólo en las mañanas! Cuando estoy cansada o hace frío tu apoyo incondicional, lo reconfortarte de escuchar a tu progenitora hervir indicando que estas listo…

No hay mejor momento para mí que el que paso contigo, gracias, café, por darme lo que jamás te devolveré.

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2 thoughts on “Relato: cartas a un café

  1. Ay que vício, me tuvo enganchado desde niño el robusta brasileño. Las mañanas sólo comienzan buscando las lentes en la mesilla, introduciendo los pies en las zapatilla de felpa y bajando a la cocina en su busqueda. Pero ésto mío es necesidad. Eh? Cosa de la baja tensión.

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