Relato: cartas a un café

¿Y qué hago yo si al levantarme en la mañana sólo pienso en ti?

Si no desprendieras ese aroma que invita a perderse en tu calidez…

Y si esa misma calidez no mojase mis labios como ávida por la necesidad…

Y de repente haces lúcida mi mañana y empiezo a pensar con claridad, y te veo, consumiéndote tras habérmelo dado todo y aumenta un poco mi ansiedad.

Ninguno es igual al anterior, y todos sois tan necesarios….¡y no sólo en las mañanas! Cuando estoy cansada o hace frío tu apoyo incondicional, lo reconfortarte de escuchar a tu progenitora hervir indicando que estas listo…

No hay mejor momento para mí que el que paso contigo, gracias, café, por darme lo que jamás te devolveré.

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