Por trece razones #Episodio 1

¿Qué vemos en el primer episodio de la serie que comentaba en la entrada Por trece razones?

Todo empieza en un instituto donde se los profesores intentan hacer conciencia sobre las posibilidades que tienen de contar sus problemas o cómo podemos darnos cuenta de que alguien está mal

¿Por qué? Porque una alumna, llamada Hannah, se suicida

Se ven una serie de flashbacks en los que podemos ver que el protagonista Clay Jensen, trabajaba con Hannah e incluso se sentía atraído por ella.

Llega entonces el inicio del argumento, una caja llena de cintas de casette donde, textualmente, dice el por qué de la cintas que son grabadas por Hannah “La razón porque mi vida se terminó y si estás escuchando esta cinta eres uno de los motivos” 

Es esta parte del argumento, el inicio de todo, lo que me parece novedoso y, además me entra intriga sobre que puede tener que ver Clay con el suicidio de Hannah.

Ahora empieza a escuchar las cintas y el primer motivo o razón es Justin, un chico que le gusta mucho y que, tras llevarla a un parque y darse un beso, con una foto poco acertada, extiende un rumor sobre que pasó mucho más.

AHORA BIEN, ANALICEMOS:

A ver, es curioso el hecho de que una chica que se va a suicidar tenga la frialdad de prepararlo todo para dejar el testimonio de cómo fue.

También me hace preguntarme si las acciones pasivas u omisiones no son a veces tan dolorosas como una acción maligna.

Sumo a ello que es cierto que es más fácil acelerar un rumor que una verdad por el simple hecho de que la personas estamos más dispuestas a creer que otras personas hacen lo peor posible. Es cuestión de desconfianza en la bondad del ser humano.

¡Nos vemos en el próximo post! Volveré a comentar cuando vea el segundo.

Un abrazoooo

 

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Los prejuicios y las sospechas…(en el mundo literario)

Hoy vamos a tratar el tema de los prejuicios y las sospechas en el ámbito literario por supuesto.

Cuando comenzamos a leer una novela nos vamos haciendo unas ideas preconcebidas sobre quienes son los malos, donde está la traición, que quieren decir ciertos actos…

Pues esto va en pasmante aumento cuando la novela es de género misterio/suspense, y no te digo si lleva algo de crímenes.

(Por aquí te dejo los prejuicios que tenemos respecto a las personas: La intuición y la desconfianza van de la mano)

En las novelas del estilo mencionado hay un momento en el que la paranoia del lector crece considerablemente viendo a todos como posibles sospechosos, con la graciosa situación que se da de que:

  • El más sospechoso no es el culpable
  • Cada vez que lo tienes claro nace un nuevo personaje: y tu piensas ¿qué has venido a buscar aquí?
  • La víctima no siempre fue tan víctima: tenía malos rollos, malas amistades..
  • En los últimos capítulos ya el más sospechoso si es el culpable: porque ¡oye! da satisfacción como lector decir “lo sabía” aunque llevases todo el libro cambiando de sospechoso.

Pues sí, son libros que aunque te agoten mentalmente suelen producirte la satisfacción propia  de terminar un sudoku.

Una serie de televisión que es también de sospecha y  crimen es la de Quantico de la que ya publiqué una entrada Hablemos de QUANTICO y la reflexión de las impresiones .

La verdad que este género puede o no llevar romance que es mi ámbito más cómodo pero si los crímenes son llevados por algo pasional me gusta mucho más.

Y bueno, nada más, ¿Os gusta este género?

Aquí os dejo el enlace a “Crimen o suicidio”:

Crimen o Suicidio

¡Un saludo alegre y un abrazo!