Cartas de amor

¡BUENOS DÍAS Y BIENVENIDO A MI BLOG!

Hoy me encuentro sumamente feliz y positiva y se me ha ocurrido esta entrada de camino en el autobús cuando una furgoneta de «Correos » nos ha adelantado y yo he pensado ¿Tantas cartas se siguen enviando?¿Cuántas de ellas serán de amor?

Bueno, pues resulta que tristemente pienso que pocas ¡Pero no debería ser así! Expresarte correctamente, en ocasiones, en persona, se hace complicado y ante el cambio de estado de ánimo palpable en el rostro de tu interlocutor puede que no llegues a decir todo lo que debías.

Esto pasa mucho en las situaciones amorosas, tanto en las confesiones como en las rupturas puesto que tendemos a cortar las explicaciones o motivos porque tenemos opiniones o matices,acabamos por cambiar,seguramente, el hilo de la explicación que originalmente nos iba a dar.

Pues, para que esto no pase, son perfectas las cartas: Tú te expresas, en silencio y en el momento exacto; luego lo lees y reconsideras si es lo que querías decir; tanto después tienes tiempo de enfriarte y ver que te has pasado (cosa que a la cara, por mucho que te retractes, ha quedado dicha)

Me gustan las cartas, sí, y de hecho, a parte de escribirlas las utilizo entre los personajes de mis novelas. El sentimiento de recibir un texto, de la impotencia por no poder rebatir, el estar sólo, el reflexionar sobre lo leído…Es tan útil…

Os animo a incluir este tipo de comunicación entre vuestros protagonistas y aquí os dejo un fragmento de una carta que sale en mi novela Nueva York para dos.

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¡Gracias por leerme y nos vemos en el próximo post!

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